28 Sara Beatriz Guardia No se trata de mostrar los resultados de una búsqueda sino de dar cuenta de esa búsqueda, viaje, paseo o aventura íntima y social. “Partimos al extranjero no en búsqueda del secreto de los otros sino del secreto de nosotros mismos”; es decir algo que siempre debe estar presente, empezar por uno. Y no hay más que seguir sus palabras cuando dice: “Yo cuento mi viaje en un libro de política, Espelucín cuenta el suyo en un libro de poesía, hay diferencia de temperamento pero no de espíritu. Los dos nos embarcamos en la barca de oro en pos de una isla buena, los dos en la aventura hemos encontrado a Dios y hemos descubierto a la humanidad.” No es evadirse de la vida, es producir lo real. Enfatiza el espíritu del contenido y la necesidad de alcanzar un destino, un ser nacional y universal con efectiva libertad, dignidad y bienestar. La revolución política de Mariátegui está en sus textos en un plano mani"esto, es una revolución del lenguaje político, del estilo del verbo en el nivel inconsciente, es una revolución del espíritu, un lenguaje de intensidad y de pasión lúcida. Me identi"co con el hecho de no buscar la objetividad, ni coherencia ni redondez ni siquiera un tema original, quizás por ser algo nietzscheano, como Mariátegui, por el modo de escoger los temas más allá de los temas. No hacer separaciones bizantinas entre contenido y forma ni de aquello de lo que un libro dice y la manera cómo está hecho. Más allá de la crítica solo cita por amor. No amaba al autor contraído a la producción intencional y deliberada de un libro, sino a aquel cuyos pensamientos formaban un libro espontánea e inadvertidamente. A pesar de que muchos proyectos de libros visitaban su vigilia sabía por anticipado que solo realizaría lo que un imperioso mandato vital le ordenara y también, conforme a un principio de Nietzsche, esperaba y reclamaba ser reconocido por meter toda su sangre en sus ideas.
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