208 Sara Beatriz Guardia demuestran, ahí están las grandes obras de irrigación, las formas de trabajar la tierra y los sistemas de cultivos (Andenes) que llegaron a producir alimentos para una población, en el caso del territorio de los Incas, de más de diez millones de personas. No hay estudios que a"rmen lo contrario, más bien sostienen que durante la época de los Incas no hubo hambruna, al menos ningún estudio cientí"co lo pone en duda. La proeza de alimentar a millones de personas hay que destacarlo. En la época de las civilizaciones americanas se desarrolló una economía sostenible. Con razón señala Mariátegui que: “Los frutos del suelo no son atesorables. No es verosímil, por consiguiente, que las dos terceras partes fuesen acaparadas para el consumo de los funcionarios y sacerdotes del Imperio. Mucho más verosímil es que los frutos que se supone reservados para los nobles y el Inka, estuviesen destinados a constituir los depósitos del Estado. Y que representasen, en suma, un acto de providencia social, peculiar y característico en un orden socialista.”46 Creemos que no exageramos al decir que si comparamos el sistema de producción de los Incas con el sistema de producción capitalista éste último no ha exterminado la hambruna de la que padecen millones de personas. No cabe duda que las teorías de John Locke generan dudas pues al repensarlas resaltan sus ambigüedades. Dos mundos, dos formas de pensar, dos concepciones de vida La comparación de dos mundos completamente ajenos que responden a realidades completamente diferentes resulta absurdo. Los pobladores de América tenían una “alma agraria” y su orientación económica era diferente a la de los colonos ingleses quienes desde el su llegada se dedicaron a una agricultura comercial con "nes netamente lucrativos y de exportación. Las ideas de los pensadores modernos liberales caló en la mentalidad de los colonizadores y colonos europeos. Este tipo de agricultura orientada meramente al lucro y a la explotación de ciertos productos agrícolas es la que domina el mundo, una agricultura que crece constantemente sin tener en cuenta el riesgo y los daños que produce. 46 José Carlos Mariátegui, op. cit. p. 82.
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