300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

Sarobe, quien les dijo que la ceremonia religiosa ya estaba llevándose a cabo en la iglesia de Mito. Cuando los enviados a Ocopa regresaron al pueblo, vieron al mismísimo padre Pío liderando la procesión luego de haber impartido la misa. Acontecimientos como los reseñados fueron ampliamente difundidos en el Valle, acrecentando la fama de santo de Pío Sarobe. Por desgracia, vivió poco. El 7 de marzo de 1910, a los 54 años, murió tras contraer una neumonía. Fue velado en olor de multitud en la iglesia matriz de Huancayo y enterrado en el convento de Ocopa. Su extinción física no apagó su legado. Al contrario, su luz se propagó más. En una revista fundada en 1911, Florecillas de San Antonio, se creó una sección donde se narraban las historias de personas que habían recibido favores por intermedio del padre Pío. Uno de los milagros fue contado por una mujer que parecía condenada a perder la vista. Esperanzada en salvarla, fue a Ocopa y se postró de rodillas ante la tumba de Pío Sarobe, a quien rogó que la curara. Luego agarró un poco de cemento húmedo de su sepultura y se lo colocó en los párpados. Al día siguiente sus ojos estaban sanos. 70 años después de su fallecimiento, el padre Pío aún latía en el corazón de la gente. Como su tumba recibía visitas todos los días, para facilitar su acceso a los fieles sus restos fueron trasladados en 1980 a la iglesia del convento, su morada terrenal definitiva. 300 años. Convento de Santa Rosa de Ocopa 45 Foto: Javier Ninanya C.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx