300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

El padre Mario Brown tuvo su primer vislumbre del Amazonas cuando era un niño. Fue más que un fogonazo: se imaginó trabajando de grande en esos inmensos territorios. ¿Por qué el Amazonas brotó en su infancia como una epifanía? Hasta ahora no lo sabe, pero su interés no decayó con el transcurso de los años. Al contrario, fue creciendo con él y cobró forma hasta convertirse en el anhelo de ser misionero en esta región tan distante de su natal Estados Unidos. Entrado en la veintena decidió hacerse fraile franciscano y su obsesión por el Amazonas adquirió nombre propio: Perú. Se prepararía para ser sacerdote y después de su ordenación viajaría a Sudamérica. Ese era su plan, pero estaba haciendo su noviciado cuando comenzó a pensar en Perú de manera compulsiva. “Llegó a ser 24 horas, quiero ir a Perú, quiero ir a Perú...”, recuerda. Siete años en Ocopa Aterrizó en 1959 en Lima. Lo llevaron al convento de los Descalzos. “Me dieron un cuarto en el segundo piso. Estaba lleno de pulgas y mosquitos. No podía dormir y ahí me vino un poco de tristeza, de dudas: ‘Ya has metido la pata’, ‘vas a fracasar acá y vas a tener que ir a otro sitio’, pero por fin llegué a dormir”, relata. Al día siguiente, era otra persona. El sueño lo había transfigurado. “Desperté en la mañana con un optimismo, una alegría tremenda. Ya había logrado mi meta (llegar a Perú)”. El joven Mario fue destinado a Ocopa. No sabía español y viajó solo en tren al convento. Lo que le rodeaba era nuevo y extraño, pero estaba lleno de entusiasmo. “Todo era una aventura, todo era una alegría, nunca sentía ni un solo momento de nostalgia. En el tren ya había aprendido cinco o seis palabras (en español), todo el mundo hablaba”, dice. Llegó a Ocopa y comenzó una etapa de siete años de preparación. “Lo pasé muy bien”, dice. Se adaptó rápido y quedó prendado del paisaje. “Todo era novedad, todo me gustaba. Y me gustaba mucho la gente”. Mario Brown era el único estadounidense del convento. “Me llamaban ‘gringo’, me trataban como niño, ‘gringuito’, me engreían”, dice. Calcula que dos tercios de los estudiantes eran españoles y el resto, peruanos. 300 años. Convento de Santa Rosa de Ocopa 219

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx