se intensifica durante las temporadas de mayor afluencia turística: Semana Santa, Fiestas Patrias y el 30 de agosto, día de Santa Rosa de Lima. Para ella, trabajar en Ocopa es “una gracia muy grande”. Con una emoción que imprime brillo a sus ojos, añade: “Doy gracias a Dios, a la Virgen, porque me ha permitido ingresar a su hogar. Para mí esto es su hogar, su casa, por eso yo le tengo un respeto al convento. Lo cuido, lo respeto, lo conservo, y sí, es tan bonito trabajar acá, con esta espiritualidad, esta santificación que hay”. Foto: Darnela Calderón Padres Antonio Vásquez, Joge Cajo, Antonio Goicoechea y Jorge Ñiquen.
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