Sin embargo, esta convivencia multicultural no estuvo exenta de tensiones. El misionero lamenta la progresiva disminución de la población indígena, sobre todo atribuida a las enfermedades. En este escenario, la acción del padre Gabriel Sala, estratégicamente orientada tanto a la evangelización como a la transformación del paisaje social y económico, fue decisiva para la consolidación del dominio estatal sobre la Montaña Central. Su labor misionera se articuló con los intereses colonizadores del Estado peruano, facilitando el avance de las fronteras agrarias y el asentamiento de poblaciones foráneas en territorios indígenas. Sin embargo, este proceso se llevó a cabo a costa del progresivo desplazamiento del pueblo amuesha (yánesha), cuyos territorios ancestrales fueron fragmentados, reducidos o completamente absorbidos por los nuevos núcleos coloniales. El padre Sala consignó en su narración manuscrita sobre ellos: “Aquí todos somos libres e independientes, no reconocemos más dueño que a Dios. Levanta uno los ojos al cielo, y ya lo ve tachonado de estrellas o caldeado por el sol. Entonces dice: ‘¡Qué hermoso eres! ¡Quién pudiera siempre descansar bajo este pabellón!’. Ora retumbe el monte o los árboles se arranquen por furibunda tempestad; ya las nubes se derritan o el arcoíris aparezca con toda su majestad, el morador de la selva canta y ríe, y dice: ‘Todo esto indica vida, progreso, gloria y felicidad’. Es una especie de éxtasis lo que allí se experimenta. El inglés se olvida de Inglaterra; el francés, de su nación; el español o el italiano están siempre de buen humor; y si el alemán, con su cachinilla, se arraiga con amor… En cambio, el pobre chino siempre piensa en su Kantong”. “San Luis de Shuaro. Este pueblo fue fundado en el año 1886 por el entusiasta misionero y explorador padre Gabriel Sala. Actualmente cuenta con aproximadamente mil habitantes distribuidos en toda la zona, entre los cuales se encuentran unos cien conversos amueshas, alrededor de quinientos indígenas provenientes de la sierra, cerca de cien asiáticos y unos doscientos extranjeros que han ido llegando progresivamente con los años. Tiene como anexos la colonia inglesa del Perené, así como los caseríos ubicados a orillas del río Colorado y del río Seco. Actualmente reside allí el padre Bernardo Irastorza, del Colegio de Ocopa”. La presencia de inmigrantes chinos no solo es visible, si no también creciente. Al mismo tiempo, Sala da cuenta de procesos de mestizaje, como el caso del joven alemán Federico Hennings, quien contrajo matrimonio con una mujer indígena amuesha. Para 1903, se describe la multiculturalidad de Shuaro de la siguiente manera: En este paisaje vibrante y fecundo, los europeos olvidan sus patrias, y hasta el más reservado se deja envolver por el hechizo de la selva. Sala observa con atención la diferencia cultural entre europeos y asiáticos: mientras que los primeros, incluyéndose él mismo, se sienten cautivados por la naturaleza paradisíaca del lugar, los segundos, en especial los migrantes chinos, parecen mantener un fuerte arraigo a su tierra de origen: 132
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