“Tomando la misión de Quillasú como centro de operaciones, dirigió sus actividades hacia Chanchamayo. Tras lograr la adhesión de los indígenas amueshas, quienes le representaron un gran desafío, fundó junto a ellos la misión de San José de Sogormo, a orillas del río Paucartambo, frente al Cerro de la Sal. Era un espectáculo conmovedor ver a estos nuevos cristianos, aproximadamente trescientos entre hombres, mujeres y niños, acudir puntualmente a la iglesia los domingos y días festivos para escuchar, en su propio idioma, la explicación del catecismo”. (Conrado Juaniz) Antes de 1880, los valles de Chorobamba, Huancabamba y Paucartambo eran habitados exclusivamente por población amuesha. Sin embargo, hacia 1887 ya se reportaba la presencia de colonos alemanes y campesinos andinos provenientes de la zona de Cerro de Pasco. El alza del precio del café hacia 1889 —producto que, junto con la caña de azúcar, adquirió gran protagonismo en la economía local— intensificó la migración de colonos hacia los valles de Paucartambo y Chanchamayo. En el contexto del auge del cultivo de café, se logró persuadir a campesinos alemanes asentados en Pozuzo para trasladarse al valle de Chorobamba, lo que dio lugar a la fundación de Oxapampa en 1891. Este hecho marcó un punto de inflexión en la historia regional: la colonización se volvió irreversible y los amueshas fueron progresivamente confinados a territorios cada vez más reducidos. En este nuevo escenario económico, emergía de manera inevitable una reconfiguración cultural, marcada por una población cada vez más diversa y multicultural, lo que incluso propiciaba procesos de mestizaje. Respecto a San Luis de Shuaro, Sala ofrece una descripción vívida de un “¡Oh Dios mío! ¿Qué hago yo? Nunca fui poeta, ¡pero con solo pensar en la montaña estoy botando versos por los cinco dedos! Tan prodigiosa fertilidad y vegetación reina en aquellas partes, que una vez escupí en el suelo y, al día siguiente, noté que de la saliva brotaban varias varitas blancas, como si fueran pequeños tallos vegetales. Otra vez, me hice una silleta de esterilla, y al cabo de pocos días noté que los cuatro barrotes principales retoñaban hermosamente por todos sus nudos”. espacio profundamente multicultural. Originalmente habitado por los pueblos indígenas amueshas, este paraje fue progresivamente poblado por migrantes provenientes de Chanchamayo, Tarma, Lima y diversas partes del extranjero. Sala no oculta su profunda admiración por la naturaleza amazónica, a la que retrata como exuberante, mágica y propicia para la contemplación. Tan cautivado se muestra que expresa versos verdaderamente poéticos: 130
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