La Estrella de Ayacucho

t ' "'-J . ,..:1 l,j)'l..r'''1 ' ' .....l!M ' E·N· va.no .c~ncibe el hombre ~spera nzas lilonJ,ras, cuando el dedo. imperioso dd· destino le .tiene ya. marcada h1 senda. de s¡¡ clesgrncia• .Bien -puede-á fuflrza de _.vivas:_ J . eficaces providenda.s creér-retarc_Iará. su término prescripto, .pero al fin.,_· él. ~a.ee precipitadamente, desde el altc, solio ,t.fUe ha pens~do er:ijir á: 1\t _:gran~eza, al .abismo de males que han de ~eonfunfJirle en 5U ete:rna perdic:ic;,n. Esta es la. miserable condicio n de \01 humaups;· que tlios ~an de labrar sus ruinas aoit Jos mismos medips que presumen etei·nizar sus glorías. o~ esta constan te espt'"' r1cnoia · _rt_sul.ta. qu~ poc:1s Ye~es, y por poeo tiemuo dura en fos P.U?- .b \os el engano dt-1 que á prdesto Uf:: defenderlos, solo trata dominarlos. Pudo Melio habf!'r hecho erecr á los roma.nos que era. un ajente de Sll libertad, pero muy en breve fuuon convencidoi de que sol_o . trataba escl_avizarla, ¡ Cuantos ejemplos de esto, no1 prestnh Ja historia, y cua.n 1·~?e1ido5 no se en(: u~nhan en los tiemptas Je revoiuc.ion ! No 'por esto . negemoii que tampoqo ha dejado la muchedambre <le quemar e\ pul'O h1ciemo á la virtuu. . Habrá. • sido esta acosada por la in triga y la perfidia, de unos poco$, ma.~ al eabo se descubren sus altares; ~in que . pueda ehfos. potismo arrancarla.,.-1;om·.) quisiera, del pecho de los buen1s d0nde habita. Esta leecion es · de lo); tiempos, y nunca. será. desmentida por Jo5 hombres. CoteJem,e si no {a:; acl· m<\ciones y apara.to con que recibe un pueblo a cualquiera vencP-<lor ó IDi.\Jiüra.<lo qHe ha. de goberm.rle sin su gu-to . ó , 5U el-c¡;1on, con la pura y -sencilla. efu~üon d~ sentimientos con que ala haga al virtuo~o que -adora y que re.-,peta.. Aquella esprecion es de un m(?mcnto, y la opulencia. y ~1 fausto quien le anima., cuando la sin• ~erj cl~~l y 1~ inoc~rtc.na invenii:1 y mult.iplica, sin des.confianza, lo que el ahe y el lujo no pulieron con~eguir. l Oh l qu~ diferencia e,:i t~e lai sencillas a.c1Amaciones de Roma á la entrada de Trajá.no, y los arco5t tri unfa.les que se elevaban á un comun conq uistado1· ! Estos, solo ~on recordados por el orgullo, y a4uellas viv·cn siempre ett los fü osofos. La no,~dad ó el temor sugiere ,lo¡ primeros, ·e! deber . y el amor inspira lo. ~egundos. . La. Je11eral complacencia, y la viva espre_cion ele un_ gozp euro pintados ·en los semblantes de los verdaderos patriotas de Arequipa., .a.un ante- de leér los partea que á continuacion ins-ei-tnmoi; nos han in<l mi-- do· fa. -Ja publicacion del antecedente txordio~ Aquellos, contieni:in el fin de · la rlesastrosa. guvrra, y el de ún puña~o mi~erable de espa n )l~s, <:¡ue aspiraban á continua.rla en el Perú: pero ellos' ta.mhien h?. n arrancado c~as espreciones de pla«1.er producida.s por los ·nobles s~ntit,iientos de los que aman su independencia y libtrta). Trabajen, en l1ora-buena, lrn, prr- \'ersos, que libr11ndo s~•• neqias esperanzas, en tan débde~ recursos, aun ¡e a t reven á difundir alg_un~t supuestas, pero perniciosas no ticias: invent~n horrores pH1~ados con div~rsa,s espantosas fo1·m?1s, para hacer aborn~cible la presen'eia resp~t.a ble de lo~ benemeritos ausiliarts, que nos ha.n da<lo e1 ser y vida que 1lorabamos ya perdidos: supongan hechos que no ecsiskn en a.Iguna parte_de la historia de nuest.ra revoludon, pero tiemlilen, si, lo! que ta_n o~ados como incautos, se atrevan á aventurar- un~ •~l& pa]abra sospechosa, que obligue á los verdaderos hijos de la p3.tria á. denunciarles al gobierno. Tiemblen, acaso mil.,, cuando contemplen este , mas piadoso, lento, ó descui<lado, pues la vara. c·on -que el mide su JU~tici.a 11.0 deja. de eitar aliada_ para desa.parecer el crimen.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx