El Oncenio de Leguía
39 1918 en la cual se oía sobre todo, al batir de piedras de nuestras playas, un orondo cán- tico que decía: "Tacna, Arica y Tarapacá". En el techo del Hotel Maury hízose notar entonces, una figura burlesca: la de un marinero yanqui, que con payazadas y arengas distraía durante todo el tiempo del desfile la atención de la muchedumbre. ¿Simbolizaba ese hombre un pensa- miento de la diplomacia yanqui en el sentido de que con un vulgar marinero sería capaz de sub- yugan a nuestra república? Mera plataforma de candidato á la presi- dencia de la República es la actitud de Le- guía en Febrero de 1919, cuando ejecuta j un- to con Cáceres aquella comedia en los bal• canes del Club de ia Unión, diciendo: "El Jefe heróico de la Breña no morirá mientras no vea volver Tarapacá, Tacna y Arica al seno de la patria' '. Ascendido Leguía al poder supremo se suce- den los documentos oficiales explotando el sen- timiento nacional respecto á, la cuestión del Sur, con el objeto de afirmar la popularidad al hombre que aspiraba al solo fin de hacerse autócrata del Perú. Ento~ces fué la época de la grandilocuencia de la Asamblea Constituyente de 1920, y de los representantes del Perú ante la Liga de las Nadones y del Ministerio de Relaciones Ex- teriores. En 1920 el poder de ~ la escuadra chilena en esa época factor principal en una posible guerra entre aquella nación y la nuestra, se constituía Ccomo sigue: Un dreadnought, el "Almfrante La Torre" ode 28,500 toneladas, construído en 1913 tres acorazados más antiguos de 7 á 8,600 •
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