El Oncenio de Leguía

- 33 ~ taciones que antes no habían pesado sobre e] co- m¿rcio, los propietarios, los consumidores, y por ende, los pobres sobre quienes, por ser los más débiles, gravitan invariablemente los perjuicios de los cuales 1o5 pudientes se sacuden. Adviertase ahora cuales - y cuantas fueron las prendas que el Gobierno as1gnaba en garantía de lo~ caudales prestados que se esfumaban en los úl~imos años en cubrir déficits del · Presupuesto, sirviendo e-orno meros paliativos de una situación económica que continuamente se agravaba. Las rentas del alcohol y del azúcar hallabanse desde hace tiempo entiregados para responder de los pagos de amortización é intereses de em- préstitos extranjeros; la renta entera derivada del impuesto al opio respondía del abono de un crédito nacional; lo mismo la renta del tabaco'• Los adelanto~ de dinero que recibió el Gobierno de la Peruvian Corporation, la Cerro de Paseo Copper Corporation y las Compañias Eléctricas Asociadas fueron hechos en momentos tan angustio- sos que estas Empresas pudieron imponer su ley al Gobierno, retirando todas las consideraciones ha-• cia el público que se había estipulado en los contra tos respectivos. Para obtener el empréstito colocado el año 1926 en la bo1-sa de Nueva York, con el objeto alegado de crear un Banco Agricola y continuar obras pú- blicas, hubo que ofrecer en calidad de garantía la renta del capital movible, la renta _derivada de las entradas por concepto de alcabala y patentes; el producto de un impuesto á las sucesiones; la ce- sión de un 20 por ciento Je las rentas votadas pa- ra el objeto de la instrucción; el producto de los dereches de faros, de capitanías y de un impu:rsto al agua para industrias; el producto de timbres para pasajes y un papel sellado aduanero especial-

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