El indígena y su derecho
-28- fueron los desatinos del comunismo los que presipitaron a Italia en el régimen del fascismo y que ha sido la ineptitud evidenciada de las clases plebeyas la que ha reafirmado en casi todo el mundo la fuerza del patriciado. Desafío también a cualquiera para que con los mismos medios ya pedidos de comprobación sociológic2 y documentada me ofrez- ca el testimonio de una probabilidad de que las vastas teorías co- munistas se puedan poner en práctica sin que los iniciadores y adalides de ellas tengan necesariamente que convertirse en nuevos autócratas por la incapacidad absoluta de las masas para la edi- ficación de un régimen político cualquiera. Solo el indio, ese indio atrasado y humilde de los Andes, tiene entre los componentes abigarrados de nuestra Nación condiciones innatas para hacer factible algo del mejoramiento que los defectos de los sistemas políticos vigentes hacen anhelar á los que con mi ,. rada de pospuestos contemplan el festín de los afortunados en la lotería del Estado. Del indio tendrán que agarrarse los criollos el dia que quieran instituir positívamente algún régimen comunal ó democrático que no conduzca al caos o a la negación de los principios fundamentales de la doctrina acariciada. Solo en el al- ma del indio, materia prima lista y dócil para la cultura de reno- vación que se espera, están plasmadas las predisposiciones para un orden social en que no haya el desequilibrio de fuerzas econó- micas y morales que en la actualidad origina tantos males. ¿A qué podría conducir posiblemente el comunismo importado, sino. a la organización de un régimen de usufructo de las tierras que el tino incaico ya había anticipado, y tm sistema de propaga- ción de la enseñanza popular que yá poseemos, faltando única- mente que se ejecute eón honradez y sin el impediment0 que le opo- ne el gamonalismo oscurantísta? El comunista europeo reaccionario contra los abusos del ca- pitalismo, se encontraría con que el régimen incaico no permitió la formación de grandes fortunas y que el poder del inca que aca- bó por llevar a la Raza al desastre, ya no existía, y que la masa indígena se sostenía en st.fs fOStumbres hereditarias como una es- tatua fundida enfriada y ca paz ya de conservar la forma después de quebrados los moldes. . • El Perú tiene tanta razón como la China de temer las influen- cías perturbadoras del sovietismo. No pueden darse por ofendi- dos los miembros de la clase proletaria de la Costa cuando men- ciono la verdad, para bien propio de ellos y de su porvenir, de que
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