El indígena y su derecho

--17- En el Congreso ha desaparecido desde hace varios años la cua- lidad oposicionista que hacía interesantes e importantes los de- bates. Queda el Poder Eclesiástico como el único fuerte y no expre- samente comprometido en contra de los intereses de la población necesitada de defensa, sino colocado, muy al contrario a la cabe- za del Patronato Central de la Raza Indígena. La Iglesia aun- ,, que romana también, no debiera participar del espíritu cesáreo, por ser vicaria de Cristo, el preconizador de la ley del amor y de la justicia en el reino humano. No sé si sería demasiado pesimis- mo suponer que desoués de 400 años la Iglesia pudiera jugar de nuevo el papel del padre Val verde, rezando responsos sobre el ca- dáver de Atahualpa, o si sería demasiada hipocresía expresar una certidumbre de que tal cosa ·bo pudiera suceder. , · No he podido dejar de tomar nota de algunos actos de los se- ñores prelados, que parecen acusar una solidaridad con los otros Poderes Públicos, obsesionados como lo he indicado, de ideas ex- trañas al terruño, la cual haría ilusoria la esperanza en una vir- tud redentora de la Iglesia Peruana para con el indio peruano. En cuanto al público metropolitano, éste adolece en una pro. ' porción considerable, tanto en su clase alta, media como plebeya, de una v.erdadera indígenofobia. ¿Porqué se dirá, 'tal aversión del compatriota hacia el ébmpatriota? Porque todas las catego- rías sociales en todos los países viven generalmente enemistadas, tendiendo el género humano en su actual estado de ewlución más al odio que al amor; más al combate que a la armonía. Ade- más, porque se juzga al indio por ~u aspecto afeado a consecuen- cia de los vejámenes ejercidos por las clases mismas que lo vitupe._ ran, tal como un hombre que ha ahusado de una mujer se goza de~pués en despreciarla por el abuso que él mismo ha cometido. Bien dice la sabiduría de los siglos: «odio implacable te jurará el que ha abusadÓ de tÍ)), porque aquel que abusó de un prójimo tie- ne que calmar su propia conciencia, tratando de convencer a sí mismo y a los demás de que en su víc:tima estuvo la causa de la suerte que él le hizo sufrir. ;) Si)}. indígena justifica con la existencia positiva de los defec- tos que se le achacan, los reproches que doctos y legos le hacen, sonrójese el público de verguenza al recordar, de que manera han germinado y crecido esos lunares. Cuál debe ser el castigado por el alcohofonno, el analfabetis- mo, el atraso industrial y el estacionarismo .que reinan en la s se-

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