Zarela : una novela feminista
78 LEONOR E. DE MENÉNDEZ la locomotora subió presurosa a uno de los coches (1). Llegó Juana a la casa i cohibida refirió a Hermengarda entre suspiros lo acontecido. Esta, pálida, consternada, lo , labios secos i contraídos . por la ir~, escuchó la relación i dominando el temblor quPI sacudía sus miem- bros, .asió con f u·erza el brazo de la sirvien- te diciéndole con voz entrecortada: -Eres una imbécil, debiste tomar el primer tren i darnos oportuno aviso. -Creí que vol verían pronto - respondió en monosílabos Juana- enjugándo~: e con la punta del delantal el sudor i alguna que otra ~ágrima. Bien, ya está .todo terminado - dij o Her- mengarda serenándose un tanto i dejando de. comprimir el brazo de la sirviente agregó: - Ya que no hay remedio, ordeno olvides lo sucedido, nada de al uciones al respecto con el resto de la 8ervidumbrP> mucho menos con. gente extraña ¿eh? Me comprendes? ¡Po· bre de ti si lo olvidas! -Le juro no decir palabra por la Vír_ gen de Chapi señorita- reopondió tembloro- (1) En la época d e nuest ra n a rra ción no e s- tª ba instalado e l tra nvía e léct rico.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx