Zarela : una novela feminista

70 LEONOR E. DE MENÉNDEZ Pronto le diremos políticament~ a nues .. tro buen amigo Meza, que vaya con su can- ción a otra parte. -Procede con mucho tino querida ex- clamó Simón disimulando su gozo. Despué~ de pocos días Eduardo deiaba de visitar a la familia Tas ara con harto pe- sar suyo; pues que sentía por Soledad pro- fundo aíecto. Su carácter altivo i pundono- roso no pudo soportar ningmJa demostrae;ión hostil. Eduardo habiendo hallado en Lima una buena colocación, fué a radicarse allá, llevan- do a su madre i a un hermano pequeño que hacía educar. Aunque con alguna impaciencia, Hermen- garda esperaba confiada formalizar sus amo- res i ver colocado en su mano aristócrata, el anillo nupcial, símbolo de su próxima ven- tura. En cambio Simón, ducho en los juegos de amor, salia ·iempre airo::>o de la:s difíciles situaciones en que ella le ponía; i los días continuaban en idílica pasividad, sin que lle- gara para la vehemente aman te, el suspirado momento. Cuando Hermengarda no estaba en casa i Simón era recibido p0r las muchachas, o cuando por indisposición de aquella no a-

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