Zarela : una novela feminista

52 LEONOR E.DE MENÉNDEZ se a son reir i cambiar de con ver am n. El señor E panet apoyaba a u hija. -D 'j a le hacer Lui ita-decía - deja que nuestra hija aproveche e e don del cielo; le ha dado talento i aplicación, lamentable ·e- ría desdeñarlo. Hacía mucho tiempo qne la paz i felici- dad reinaban en a uel hogilr; de~graciada­ mente la muerte del eño r E ·panet vino a turbarla : Luisa i Z ..t rela lloraron inconsola- bles esta pérdida. La viuda quedó en po e ión de cmmti - sa fortuna i sin que en u expléndida be- lleza, se aperci bie e el paso veloz de los a- ños. Adoradora , a pirante a u blanca ma- no i mucho ma a u atrayente i bonita for- tuna, la a e iaron tenazm.e.t te; pero ella con tino digno de encomio supo alir airo a de las mas difíciles situaciones. Luego que transcurrió la obligada recl u- sión del luto i -el recuerdo del e po o fué cubrié ndose con la brumosa niebla del tiem- po en la frágil memoria de Luisa, esta rea- nudó visitas i róüdp..;ioo.e3 . Al ted.tro e invi- taciones de etiqueta concurría siempre en compañía de un respetable anciano pariente suyo. . En las tertulias i cultas reunione~ de ]a viuda de Espanet, veían~e representados el

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