Zarela : una novela feminista
/ ZARELA 41 él se portase amanerada parloteando cual co,- / torra infinidad de simplezas. Algo de dibu- jo i pintura para mostrar a los asombrados ojns del pretendiente un cuadro churrigueres- co,, i un poquito de música para decirle al tocar un valz «Hacia tí va mi alma, o dame tu corazón.» Un ligero conocimiento de corte, costura i cocina que pongan de ma- nifiesto a la futura, económica i hacendosa mamá. ¿Para qué más? Con. todo esto se ha- bían abarcado los grandes conncimientos ne- cesarios a una señorita para actuar brillante_ mente en sociedad! El desarrollo de las muchachas era pre- coz i Hermengarda sentía oculta desázón al verse tía, este calificativo le producía un cos- quilleo mortificante en los oidos. Ser tía i de muchachas crecí.das sin que en lontananza de su porvenir di visase al soñado i esperado compañero, era algo que la ponía fuera de quicio; a ella,, que a pe ar de la carencia ab- soluta de cualidades física , tenia cifrada to- da ~u esperanza de felicidad i completo bie- nestar en el matrimonio. No obstante, consolándose con el prover- bio de que «no hay mal que por bien no venga,» resolvió sacar la mayor ventaja de ser tía; un nuevo niyo de esperanza ilumi- nó la obscuridad de sus ·congojas. ¡Quién sa-
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