Zarela : una novela feminista
ZARE LA 39 Ocupaba en ton ces el joven un destino del gobierno, viéndose precisado por este moti- vo a permanecer oculto algunos días hasta que el padre de Soledad partidario del nue- vo mandatario, le hizo salir libremente pres- tando su .fianza. Cuando la calma hubo reinado en la ciudad, lo jóvenes esposos hicieron nuevas i minuciosas investigaciones para descubrir el misterio que envolvía la desaparición de u hija; por desgracia un campesino relacio- nado de las fugitiva que cuidaban la niña i que pudo hacer luz en el asunto, había muerto el día de la coalición. Aquel tra torno político vino a favorecer del todo a Luisa, la cual sin temores ni zo- zobras, esperó el re tablf~cimiento del orden i tranquilidad pará efectuar su viaJe de re- greso a Lima. Entre exclamaciones de júbilo fué reci- bido el nuevo vástago en la solariega casa de los Espanet; pero como la dicha rara vez es completa, Luisa manifestó muy apenada a su esposo el inconveniente de haber tenido que bautizar a la nena lejos "de él. Enclen- que i muy enfermita se había puesto, por lo cual se vieron precisadas a que recibiese el agua bautismal. Su hermana i un hombre . pobre i honrado eran los padrinos. El señor Espanet no se preocupó por
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