Zarela : una novela feminista

ZARELA 13 - ¡Ay hija mía! no hables candideees; no eres fea., pe.ro tampoco una belleza que digamos; no pierdas el tiempo pensando sim- plezas, la perfección moral es lo único que debP- preocuparte. Luisa sonrió picarescamente i guardó si.. lencio. Desde aquel día no volvió hacer a- lrnúón a los dones con que se vió favoreci- da, pero se esmeró en el cuidado de su fí- sico tanto, como en el de su espíritu. Llegó la época en la cual la asediaron - va;ios pretendientes a su mano i ella como negociadora experta, los vió a todos bajo el punto de vista pecuniario, Aquellos que le ofrecieron un ideal porvenir formado unica- mente de ensueños i quimeras, los recibió con un mohín desdeñoso, encogiéndose de hom- bros con gesto despectivo A ella lo que le interesaba era lo positivo; el ruido metálico hablaba elocuente a su corazón. La esfinge de glaucos ojos: como le lla- maron los desdeñados pretendl.entes, aceptó el nombre i fortuna del acaudalado Espanet, viudo i con tres hijas casaderas. " La vida se le ofreció a Luisa bajo el as- pecto más grato . del que ella había imagina- do. Amada con locura por su marido, esti- mada por sus entenada:s, i adulada por el mundo social en que actuaba, experimentan-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx