Zarela : una novela feminista
12 LEONOR E.DE MENÉNDEZ -Díme Olga ¿falta mucho tiempo pa- ra que sea una señorita?-No veo la hora de llevar el ve tido bajo. ¡Ah! ya verás en- tonces como enseño a esas insensatas la leal- tad; yá verás cómo sé vengarme a usanza de un euentito que leí, en el que dice ·que la fortuna es una rueda que 110 cesa de gi- rar i nosotros siempre est.amos adheridos a ella i unas veces ]os que e.:=;tán debajo que- dan encima i así viceversa; ya verás cuando nos hallemos encima! Olga, alarmada por las ideas de rebeldía de su mjmada hermana, la dijo con dulzura. -¡Eh, Luisita mia! no te expreses así, fí- jate que mamá allá en el Cielo nos escucha, le causarás pena; además yo que aquí hago sus veces, siento enojo al oirte. Las nmas deben ser buenitas, humildes i saber perdo- nar el daño que se les hace, para que Dios las bendiga i sean felices. -Bien, he~mana mía - respondió Luisa a- brazando a Olga-bien, prometo no decir más impertinencias; mamá nos bendecirá con- tenta desde allá i tú me querrás cada día mas; pero dime ¿Soy bonita de verdad?; así lo dicen los muchachos cuando paso por la calle i mirándome al espejo no me encuen- tro tan mal, pero tú no me lo dices i quiero conocer tu opinión.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx