Zarela : una novela feminista

10 LEONOR E. DE MENÉNDEZ ces que hoy disfruto, e afianzan en una ba- se frágil i delesnable; yo deseo reconstruir - la, haciéndola durable, eterna i para conse- guirlo, no repararé en medios por difícileH que sean, por imposibles que parezcan. ¡Hermana, hermana mía! por tí, por las dos, por nuestro renombre, ayúdame; sé tu tambíén mi aliada, vé que ya lo es Rosalía. Olga rodeó con sus brazos el mórbido cuello de Luisa i besándole en la frente le dijo con mimo. - Bien Luisita, recuerda que so.y tu 01- ga la que haciendo de madre, no pudo negar jamás ni11guno de tus caprichos; lo único que te recomiendo es que procedas con cautela. --Gracias hermana mía-respondió Lui- sa, devolviendo con creces las caricias de Oi- ga i llena de júbüo, le manifestó los diver- sos planes que había forjado para a~egurar la fortuna~ i el porvenir. Habiendo recibido Luisa, siendo aún ni- ña, la dolorosa lección que dá ·en la vida la pérdida de fortuna, se acostumbró desde en- tonces a someter todos sus actos a la refiec- ción, adquiriendo por este medio un dominio absolut.o sobre sí misma i una inflexible vo- luntad. Su clara inteligencia le hizo notar desde la infancia las ventajas que ofrece •el dinerQ i las inconveniencias de la pobreza.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx