Zarela : una novela feminista

194 LEONOR E. DE M.ENÉNDEZ lentamente su intransigente manera de pen- sar. Un día, desapareciendo de los labios del señor Peñaloza la sonrisa sardónica que le era peculiar, dijo a su amigo i confidente Pedro: -Amigo mío, ¡estoy vencido! E::;tudian- do detenidamente las ideas i aspiraciones fe. ministas en el sentido en que aquí se h";Ce propaganda, no solo las hallo justas, sino también nobles i provechosas. Hoy abrigo la esperanza que la mujer moderna persistiendo en su bello ideai, será tan útil i trabajadora como las abejas i hor- migas. La independencia mora1 femenina redun- dará en provecho nuestro. Aparte de otras muchas ventajas, tendremos la garantía en la elección de compañera; porque la. mujer va- liéndose por sí sola, no se verá constreñida. a recibir por conveniencia, la primera. pro- puesta; consultará antes su corazón, no acep- tando sacrificios ni imposiciones. Usted co· noce el papel que en el compromiso matri- monial corresponde a ella; nosotros escoge- mos, en tanto que aquella acepta, i si las cir- cunstancias aflictivas de su situación la. pre- sionan, aceptará mintiendo siempre, por fu- nestas que sean l"s consecuencias. La que

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