Zarela : una novela feminista

174 LEONOR E. DE MENÉNDEZ convenido que, en caso de hallarse sola Mar- garita, se la llevarían a convivir con ellas. Alentada Zarela por la mas grata es- peranza i sintiendo oculto iegocjjo, llega a la habitación ocupadst por Margarita., mas no la encuentra i torna a su hogar descep_ cionada; no obstante, no se d~salienta i per ·. siste en sus visitas dos o tres veces sin po- der h.ablarla. El destino así lo tenía dis- puesto. Al atardecer del cuarto día en que afa- nosamente se le bu caba, Margarita llega con paso firme &l. . puent.e de fierro, hermosa obra de arte que engalana un solitario lugar del campo. La joven marcha lentamente detenién- dose de vez en cuando a contemplar la belle- za i magnificencia del paisaje que le rodea. En aquellos momentos la campiña o tenta en su lujuriante vegetación fantástica . policromía; los nevados enhiestos, sonrosados . i orgullo- sos de su imponente magestad, reciben en- greídos la caricia del poniente sol., tenien- do a sus plantas cual virgen dormida, la blan- ca i sumisa población. Margarita 8e halla en la mitad del puen- te; eleva al Cielo la mirada i sale de sus la bios una íntima i férvida plegaria. El viento sopla con fuerza levantándole la manta, dejando en descubierto su. melan-

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