Zarela : una novela feminista
172 LEONOR E. DE MENÉNDEZ cha para el bien, elije éste. Pecó por amor no por vicio. ¡Ah! mil veces cadaver, antes que despreciable muñeca de placer......... .. Allí está la vencida meditando con se· rena calma en la finalidad de su corta vida tan llena de angustias i padeceres; pero es madre i trepida algunos instantes en su te- rrible determinación. Dejar sola a su hija, abandonarla en un mundo en el que rige 1~ maldad i que ofrece a la mujer solo peligros i dolare!:>? Eso no, su cora.zón de madre se lo dice, una madre no es egoista jamás. E- sa paz, ese descanso, la cesación completa de sus penas que ansía para ella, bien i mas los necesita su pobre hija. Pequeñita, incons- ciente, cuando la vida es cual la eterna son- risa de los ángeles, era mejor que en esa é- poca i cuanto antes huyese de ella. Pasan ante la imaginación de Margarita como por arte mágico o cinematográfico los dolores, menosprecios, InJurias i escarnios sufridos, adquiriendo formas humanas i gro~ tescas, que le hablan; que con frases sarcás 4 ticas i convincentes la impelen al sacrificio. Allá en su fuero interno e3cucha tam· bién una voz que le dice persuasiya: «Tran~ quilízate, no te quedaba otra cosa que ha 4 cer, tu debilidad, tu condición de mujer te
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