Zarela : una novela feminista

ZA.RELA. 157 congojas i temores, ¿no eran aoaso la conse- cuencia de la nevada, de aquellas nubecillas blanquecinas que se extendían perezosas por el azul firmamento, de aquel pálido sol que no alumbra ni da el calor de otros días? Verdad que su compañero el pequeñín Bobi aulló varias noches a la puerta de la cocina; mas ¿porqué tomar esto en cuenta;? estarla de frío el animalito, quién sabe si se le in- digestó el alimento. ¡Qué! ¿acaso por ser perro había que negarle también que: tenía estómago, como a ella le negaban la sensibi- lidad? La supersticiosa Marta procuraba tranqui- lizarse con estas i otras razones, mas todo era en vano. En su inculto espíritu hermanábanse tranquilamente la superstición mas grosera, con el misticismo más exagerado i extrava- gante. Para que le fuese bien en el camino i no le ocurriese mayores desgracias en su au- sencia a la señora, encenderíá ante la Virgen una vela muy grande i otra a San Antonio, i . para que el santo la escuchase i no se hi- ciese el sordo, lo pondría de cabeza. No le cabia duda, los excelsos protectores la ayu- daríán allá, ya que hasta entonces no le h8:- bian hecho caso. Le harían reunir un bué~

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx