Zarela : una novela feminista
ZARELA. 153 .. Margarita respondió el ceremonioso saludo con una ligera ·inclinación de cabeza, rozan- do apenas con la punta de sus afilados de- dos la mano de la mujer. Marta correspondiendo con mas efusión el saludo, inquirió temblorosa: -¿Usted es doña Anastacia Barriga, ver- dad? -La misma en carne i hueso pa servir a ustedes. Marta, sin dar tiempo a que Margarita de$pegase los labios, explicó temblorosa i a- tropelladamente el objeto de su visita. A su ama le habían hecho daño i suplic1tba a la bruja la librase cuanto antes de él. Margarita asombrada se puso en pié que- riendo inútilmente convencer a la criada el error en que se hallaba. · Esta suplicante qui-' zo a su vez llévar al ánimo de aquella, el convencimiento del ilimitado poder de la he- chicería i, aunque no lo consiguió, por lo menos obtuvo que por curiosidad escuchara la interesante conversación con la bruja. La supuesta hechicera se esforzó así mis- mo por hacer creer en sus patrañas a Marga_ rita i al ver que todos sus argumentos fra- casaban, sacó de un oculto bolsillo un paque- tito .i mirándola fijamente la dijo: - Mire señorita, voy a proporcionarle a-
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