Zarela : una novela feminista

148 LEONOR E. DE MENÉNDEZ se ocupan soplan en venganza la cara qu1r- quinchada. -¡Ay que horror.! Dios · nos guarde excla- maron a una los oyentes. -I usted ¿qué nos cuenta doña Indale- cia?-interrogó Marta. La ex-maestra tomó su aire de superio- ridad i co.n tono pausado respondió. - ¡0h, el poder de las brujas! En cues tión de amor: hacen diabluras sin fin: Si su novio se le va o se pone frío i le viene con ~em.ilgos i pucheros, no hace usted mas q.ue llevar un poco de cabelllo, el recorte de las uñas i con ellos preparan una pócima que, dándósela al engre~do, le enciende la extin- guida pasión i torna a sus plantas rendido i amalitelado cual un palomo. Las prendas de uso personal del amad..:) son así mismo de gran importancia en ma- nos de. los hechiceros, sirven hasta de terri- ble arma para sus castigos. Si está usted casada i su marido la maneja a mojicones i le hA.ce chirlos en la cara; la bruja le do· mestica poniéndole suave i buenito cual tier- no corderillo. Hay que advertir que los ma: leficios i demás operaciones de brujería las hacen a perfección los brujos, porque, según los experimentos i estudios psicológicos i fi_ siológicos que han llevado a cabo hombres

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