Zarela : una novela feminista
ZARELA 147 concurren,cia su intelectual supremacía; - no siempre se ha de ocupar uuo del alimento, del calor o frio, preciso es charlar una que otra vez de lo que atañe al espíritu, de lo qu~ es di~'ícil comprender para poner en jué- go la razón i la inteligencia. -Muy bien, muy bien doña Indalecia., - respondieron en coro, -un trago por su dis- curso, salú, salú, i que hable don Aniceto. - Bien, -respondió el aludido-yo cono- cí a un pobre hombre que por ~char el oio a las buenas mozas, su mujer le hizo hacer maleficio i de lince i travieso el muchaeho, le vol vieron tonto i bruto mas. que un topo. Era de vérsele, todos los días la pasaba es- pantando los bichos que se aproximaban a . la mujer, o pasteando el hato de cerdos que e- lla criaba. -¡Toma por mal hombre,! ¡toma por ol- vidar tu deberes! -rugió con despe0ho una comadre. -=-Para algo bueno sirven las brujas- arguyeron las demás. - Felizmente .hoy no es martes, ni .vier- nes- dijo una joven pispireta- de no, habría sido imposible tratar estos asuntos, pues que las brujas i 1rujos parece que en aquellos días descansan de hacer travesuras i se ej er- ci tan en su don de adivinación i si de ellos
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