Zarela : una novela feminista

130 LEONOR E. DE MENÉNDEZ tas de albahaca, receda i malva de olor, hu- mildes i reverent.es al pié del altar, embalsa- maban el ambiente con su delicado_perfume. Negra hilera de muchedumbre, cual cu- lebra gigantezca iba serpenteando por las a- ceras llenando el espacio con el eco de sus preces i el ruido de sus pisadas. Llegan de visita a un templo i vuelven a salir en di- rección a otro; cesando 'el movimiento re- ligioso mas o menos a las once de la no- che. Soledad i Margarita han visitado fervo- rosas las siete iglesias que orde:rta el rito ca- e tólico i vuelven cada cual a su hogar. Al siguiente día envían sillas a uno de los portales para ver cómodamente la proce- sión; viéndose aquellos, desde las primeras horas de la tarde, ocupados por multitud de asientos que las familias hacen colocar an- ticipadamente para presenciar el solemne ac- to religioso. La calma, la tristeza, el absoluso silen· cio que én aquel día reinan en la polila- ción presentándola cual ciudad desierta, se interrumpe desde las cinco de la tarde, hora en que comienza a salir multitud de perso- -nas de todas las clases sociales a reunirse en la plaza principal. Para ese día se han guardado muchas e- conomías que van a manos de comerciantes,

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