Zarela : una novela feminista

V:I duda de esa forma p~icológica po1arizada por lo ignoto. Ved a Hermengarda, como la soror de la tradición, . co11templ~ndo, tra.' las muros · herméticos, entrar i correr i salir el agua cantarina. Sa.boread la valiente p3gina en que vibra la impresión dejada en una alma. tvlerante por el abandono sombrío del pan- t _eón laico, lugar de ultrntúmbico rencor que reclamar parece la meditación de un Vol- ney. I sonreíd ante los tipos de Brut,eq uilda i Fredegunda que tienen lengüillas de vi- borezna santidad . ..._ Energética lección la que la Sra.. E::>pino- 1 za de Men éndez da a enclenques e.:piritus masculinos que entretiénen8e en :florear ~o­ bre esterlín, como si no fueran carne de l~ carne de la colectividad que les da u am- biente, clamoroso por el formol de la melio- rización. Su pluma no imprimirá ni el alto ni el bajo relieve de caracteres al galdosiano modo; pero delinea sin titubear,, ,con delinea- ción que por sí sola es una incisión de cen- sura, tipos de nuestro medio, encarnadores de vicios sociales de esta «chacra gran- de con aldea de cal . i canto,» que de- cía el ayo del Libertador. No solo es la san- turronería la marcada en estas páginas: es también la_ chismografía caritativa de las da- mas que, entre un chis chas en las mejillas i compunciones que resultan muecas, despe.. llejan a la prójima inocente o infeliz; es la frivolidad familiar del. clubman, ese señor que pospone la solicitud por su hogar al casino, donde lo mas serio de la vidá, tras el pro- S8 ismo oficinesco,, es la charla insustancial con los amigotes al rededor de la copita e-

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