Zarela : una novela feminista

102 LEONOR E. DEMENÉNDEZ Jamás tuvo vocación por el claustro: u- na pariente que por circunstancias parecidas a la suya ingresó al convento, manifestále al- guna- vez descuidando a la vjgilante hetma.. na que las escuchaba, que en aquel centro rte ·oración i recogimiento penetraba también e1 ·genio del mal, aleteando entr~ las . peni- tentes CJ iaturas, haciendo surgir entre ellas,- egoismos, .emulaciones, i ciertas deferencias de cláses. · Las de velo blan00 eran inferiores ~ a. las de, negro i ella veíase . ·precisada &· to . mar el . primero, sus recursos · pecuniario~ nd le permitían las prerrogativas .dél negro; su gran órgullo, la maní-a Gle alardeaF.. prosa- pi·a,- iban a- ser rebatidos con encarnizar.p.i~\11 to. / El hado convertíase en severo corrector; ser monj·a, morir p.ara ese .mundo tan esqm- vo con ella, era su úi:iico. :reGurso. El enlace de Soledad verificó·se sin poro.. pa ni ostentación, dadas las circunstancias excepcionales que tenia consternada a la fa- mi.Iia.. Ella, como l~ tia, huscó en ~se enla- ce un- asilo a/ su debilidad e ig:m.:orancia d~ nGble i engreída. Al morir su anciano pa- d.te que~aria abandonada en el mundo, r0- deada de infinidad de peligros desconocidos.,

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