Zarela : una novela feminista
100 LEONOR E . DE MENÉNDEZ cansada de tanta oscuridad espiritual) ~eseo· s~ de luz, abrió una ventana que daba aljar· dín i el balsámico ambiente que penetró, cual tierna caricia, le produjo algún ali vio. Sugestionada quedó contemplando el des .. perezo de la naturaleza: allí veía los pájaros cambiando entre besos sus primeros saludos, las flores abriendo temblorosas sus corolas, diríase elevando al Cielo plegaria. de grati· tud i a las mariposas traviesas i retozonas, con. la alegría de vivir girando en torno de aquellas, buscando en sus nectarios el nutri- tivo jugo. La envidia contrajo el corazón de Her .. mengarda; hasta los seres mas insignificantes de la creación eran felices, disfrutando la vi-' da sin dolores en el · presente, ni miedos al porvenir; · i ella, la réproba de su destino 1 ni aún le era d1:t.ble contemplar siquiera la feli- cidad agena. Sintiendo un malestar infinito, retiróse de la ventana cerrándola con visible despe- cho, yendo a ocupar de nuevo el canapé, en- tregándose de lleno a la meditación. Había llegado para ella la hora de las renuncias i decaimiento; d~sde a.quella ma- ñana su vida de solterona deslizaríase ruti- naria, insoportablemente monótona, tristemen- te gris. ¿,En qué emplearía / el tiempo ella
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