Zarela : una novela feminista
ZA.RELA. 89 fectamente; mas tarde el dinero i la adula- 0ión lE? coronarán de sabio, repartiendo a los cuatro vientos su gran fama. - Con todo don Ildefonso- réspondía la se- ñora moviendo a uno i otro lado la cabeza -con todo, ¡para. qué hacerse ilusiones!. Que aprenda Simonsito lo que mas fácil le . sea; que estudie mejor algo de latín i de moral i le hacemos cura. - Cura Simón ¿eh? Ya le veo, el demo- nio en traje de cartujo; buena celada se le espera a la femenil manada, con lobeznos co- mo el nuestro. Déjate mujer de necedades, que si el muchacho no tiene sesera para a- bogado, mejor le sienta un rifle al hombro i la espada al cinto. 1 -Exajera don Ildefonso, exajera, Simon- ~ito es vivarracho i corto de intelecto, pero la educación i sujeción podrían hacerle un santo. El padre, que por secreto insti!lto com- prendía la . influencia atávica sobre las incli- 11a.uioueci d e 1- is de cendientes, sonreía soca- .rronamente al escuchar a la señora. A ella no le veía ribetes de santa, menos los tenía él. ¿A quién podía. parecerse su querido vás- tago? Teniendo en -cuenta e to, el sagaz Il- defonso hacía con:iprender a la madre entre pullas sarcá¡sticas e intencionadas, lo ausurdo <le sus ~sp1rac10nes.
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