La Perricholi, t. 1

tA PERRICHOLI 67 LOCUTOR: El Virrey Amat emplea en su aventura galante, la sagacidad de un diplomático experimentado. MARQUES DE VILLABLANCA.-¿Vuestra Ex~ celencia me mandó llamar? ' VIRREY.-Sí, marqués. Sentam:. MARQUES.-Estoy a vuestras órdenes. VIRREY.-Debo advertiros que el Virrey del Perú, representante del Rey de España, nuestro amo y señor, no conoce absolutamente nada de los sentimientus ínti- mos de don Manuel de Arüat y Junient y del marqués de Villablanca. MARQUES.-Así lo esperaba de la rectitud del Vi: rrey. VIRREY.-Y confío que el marqués de .. Villablan• ca separará la persona del Virrey de la de otro caballeroJ que pudiera no serle grato. MARQUES.-Así lo hago, Excelencia. . VIRREY.-Ahora pasemos al asunto: He recibido denuncias de personas fidedignas, de que el mayordomo de vuestra hacienda San Honorio, comete toda clase de atropellos contra los indios, llegando últimamente a arro- jarlos de sus ayllos, que ha agregado a vuestras tierras. MARQUES.-¡ Calumnias, Excelenciat. calumnias infames! VIRREY (Sereno).-No marqués: es verdad. Igno- ráis sin duda la criminal conducta de vuestro mayordo- mo, a quien he ordenado se abra proceso, y devuelva a los indios sus ganados y terrenos usurpados. MARQUES.-No ignora vuestra Excelencia que hay letrados sin honestidad, que explotan la ignorancia de los indios, pidiéndoles plata para hacer denuncias y reclamos injustificados. VIRREY.-No os violentéis, marqués. Y o os creo incapaz de faltar a las ordenanzas y a las leyes d~ pr<;>- tección a los indios. · Eso lo arreglará el Juez, y el mayor-

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