La Perricholi, t. 1

tA PEl\ItlCHOtl s~ ·. DOLORES.-Yo os la traeré. Esperad aquí'no más... Mónica, otro vaso de ponche. · · MONICA.-¡ Más veloz que e-1 viento~ rni rtiqa t * * • MICAELA.-Idos, señor, no tengamos otro i'nci"'" dente. VIRREY.-Sí, me voy; pero el jueves a las diez id a ~alacio, Micaela, por la puerta de Desamparados os esperará mi mayordomo. ¿Iréis? MICAELA·.-No, señor. VIRREY-.-¿Me aborrecéis? MICAELA.-No os aborrezco; pero mi corazón ho me lleva aún a Vuestra Excelencia, y no quiero vender· me... VIRREY.-¡ Micaela ! , · .. MICAELA.-Idos, señor, . os lo ruego. ·Ahora no puedo tomar una resolución que decidirá de toda- mi vi... ; da. . . Además, estoy muy perturbada por lo que aca.. ba de suceder. VIRREY.-¿ El marqués tiene algún derecho sobre vos? MICAELA.-Os lo juro por la Virgen María, que . no lo tiene. VIRREY.-Pero, ¿os pretendía? MICAELA.-Sí. VIRREY.-¿ Y vos le distéis esperanzas? MICAELA·.-¡Jamás! Me inspira una. ac) .Jcrsión que no sé explicarme. . VIRREY.-Y por otro, ¿sentís algún afecto? MICAELA.-Por ninguno . .'. Os lo juro ... · Mi co- razón es libre. · VIRREY.-¿ Y . yo os inspiro adversión? MICAELA.-No, señor. Pero idos, .por Dios. VIRREY.-Tranquilizaos. . Ya me voy .. .. Pero vól- veré. . . ¿Me lo ·permitís? . \

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