La Perricholi, t. 1

L .A acerque a mi un <::apricho, y que lue~o in~ abandonéis, y entonces, pensad en mi dolor y mi vergüei1za. .. . ·· VIRREY (Conmovido).-Micaela, O$ amo~ El fue- go que habéis encendido en mi corazón, no se apagará ya mientras viva. N q temáis la afrenta. Y o · os elevar~ sobre todas las dama~ del Perú. MICAELA.-Señor, vuestra hidalguía y generos.i~ da<l me anonadan. . . Es ruin que una mujer ceda a las. riquezas; yo sólo escucharé a una gran pasión.. VIRREY.-Crece vuestro encanto al escucharos, y si antes me habéis cautivado únicamente por vuestra be- lleza, ·ahora me cautiváis por vuestro e.nte.ndimiento y discreción. MICAELA.-¡Señor! VIRREY;--Decid la palabra <l~ ventura: {Seréis. tnía? .. '.' (Se escucha música de $'uitcuras y vo..r:e$ yaronile-' que cantan). ¡ , " Despierta mi niña hermosa, abre tus ojos radiantes: · ~u lumbre. clara e.sta noche nos tiene que iluminar, disipando de las almas tod.a sombra de pesar. * * * Abre las pt1e.rtas de on;t de tú torr'e de marfil y acójenos esta noch.e. con tu bondad señoril: Ñusta, princesa peruana, la 111ás bella y más gentil. Ábre las puertas de oto de tu torre de marfil. i. ,:i • ' r ,1

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