La Perricholi, t. 1

LA PEJ\·•ICHOLI 45 DON FRANCISCO.· -Yo tüe retiro. Quedad con Dios., señoras. . MICAELA.-··Acompaña, Dolores, a don Francisco por la puerta del costado. DQLORES.-Por aquí., caballero. <PASOS DE DOLORES Y DON FRANCISCO>. TERESA.-Hija de mi alma, ¿quién es· el caballe· ro? Yo no me acostaré. Rogaré por tí. MICAELA.-No os atormentéis; madre mía, d·es- cansad. CPASOS. DI: TEBESA). MONICA.-¿-Ya, mi ama? MICAELA.-Ve presto, negra, conduce acá a ese caballero. MONICA.-¡Al güelo, mi amita! (SALE>. MICAELA.-¿ Será él? ... ¡Palpita mi corazón co- mo nunca!... ¿Me encontrará hermosa?... ¡Oh, este me- chón que siempre se descompone!. .. Un clavel aquí ... así. .. bien ... Ya llega ... ¡Dios mío! (Pasos). ¡Qué embozado viene! ¿Si no fuera él?.. ¡Me tiemblan las pier- nas! VIRREY (Con marcado acento catalán.-Dios os guarde, señora. MICAELA.-Y también a Vuestra Merced. Pero, no sé a quien tengo la honra de .hablar. ¿Tendréis a bien descubriros, caballero? VIRREY.-Obedecida sois, hermosa ñusta. MICAELA (Emocionada).-¡ Excelentísimo señor! ¿Vuestra Excelencia en mi humilde casa? VIRREY.-Sí, yo en cuerpo y alma aquí, porque prendado de vuestros encantos me tenéis, señora, y ven=- go por mi sentencia.

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