La Perricholi, t. 1
! 184 MARIA J. ISAAC-¡ Je, je, je! ¡Qui siñora tan graciosa! ¡Yo pedir intirés para llevarlos di limosna a Siñor de los Milagros;. piro si vos quirés darlos pir mí lo mismo istá !... Y o no cobrar intirés entonces. Quedad con Dios, siñoras. * • * LOCUTOR: Y 'el día de la Porciúncula, el 2 de agosto, la noule- za de Lima en sus lujosas carrozas, efectuaba el clásico paseo en la Alameda de los Descalzos. (BUIDO DE CARRUAJES). MARQUES~.-¡ Con qué rabia estará a esta hora la Perricholi ! (Ríe). ¡Ella que tenía la pretensión inau- dita de querer salir en la carroza de los Virreyes, al lado del viejo insensato!... Mientras que ahora, se estará arran,.. capdo las cerdas de cólera. MARQUES.-¿ Lo creéis? MARQUESA.-¿Y vos no? MARQUES.-Es tal su ingenio y su lisura, que me parece que habrá urdido algo para desquitarse. MARQUESA (Enojada).-¡ Dale con vuestro es tri· billo: de todos modos tenéis que elogiarla! . MARQUES.-No lo digo yo sólo, sino toda la gente. MARQUESA (Irónica).-¡ Estáis en lo cierto! Tam- bién lo digo yo, pienso que ha urdido ya el desquite y es- tá por realizarlo. MARQUES.-¿ Lo decís por la cita que ha dado al conde de Otero? MARQUESA.-¡ Claro! ¿Qué mejor desquite que- réis que se tome? -¡El viejo no le da gusto! Pues ella lo traiciona. MARQUES.-Sólo que ignora que su venganza re- botará contra. ella. ¿Escribisteis ya la carta? MARQUESA.-La escribiré al regreso para que .. Ja
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