La Perricholi, t. 1
LA PERRICHOL! 1 171 LOCUTOR: Los nobles esposos tratan el eterno tema... MARQUESA.-Algún día había de no salirse· con su antojo la chola altanera. MARQUES.-Este triunfo nos costará una próxi- ma derrota. MARQUESA.-Parece que no os alegra la humilla- . ción de la Perricholi, pues ya le auguráis el desquite. MARQUES.-Es que la conozco más que vos. MARQUESA (Furiosa).-¡ Ah!... ¿La conocéis más que yo?... ¡Con eso decís mucho! MARQUES (Violento).-¿Volvéis a vuestros in- sensatos celos? MARQUESA.-¿ Y es esa la manera de calmarme? MARQUES (Con desprecio).-No lo pretendo... Pensad lo que os plazca. (PASOS DEL MARQUES QUE SE ALEJA>. MARQUESA.-Comienza a cansarse del disimulo... Ya no puede ocultar su adversión hacia mí... ¡Ah! bien se ve que se casó sólo por la presión del Virrey... Pero, ¡bah! ¿Qué puede importarme su desamor? Tampoco yo lo quise nunca. Me ha salvado de la ruina y eso me bas- ta... Mas, si me desprecia, me vengaré de él. La marque- sa de la Laguna no sufre humillaciones de nadie. • • • LOCUTOR: Y se desató sobre la cabeza del Virrey la más terri· ble de las tempestades .... VIRREY (Agitado, vehemente).-¡ Miquita, Miqui- ta, escúchame! MIQUITA (Altanera, violenta).-¡ Nada; nada te- . néis que decirme!. .. Ni hay tampoco para qué... ¡ Consum- mátum ets, señor Virrey! · VIRREY.-No irás en mi calesa; pero yo... MIQUITA.-¡ Basta! ¡Basta! Es inútil toda expli-
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