La Perricholi, t. 1

i72 MARIA J. ÁLVARADO 1 ~ • " RIVERA - - . . .. ~~ sol y las esfrellas, y cuando le pide una bagatela, se la niega porque su rango y su nobleza, le impiden cumplir la palabra acabada de empeñar. VIRREY (Con humildad y cariño).-No seas in- justa, Miquita: no soy un particular; ejerzo el gobierno en nombre de su Majestad, y no puedo faltar a ciertas prácticas. MIQUITA (Resentida).-Sí, para tus nobles el res- peto, las consideraciones, todos los homenajes; para mí, para la mujer que te sacrifica juventud, porvenir, la hon... ra que podía tener aceptando un matrimonio ventajoso, de los muchos que se me ofrecen, sólo puede haber la in· diferencia en pú_blico, porque el señor Virrey se deshon- ra si h<l:ce ver al mundo que la estima llevándola en su carroza. VIRREY.-¡ Miquita !... MIQUITA (Interrumpiéndole).-No; si nada tie- nes que decir ... si yo para tí soy lo último, lo último qu:e botó la ola. VIRREY.-No... no ... Tú eres primero que todo. MIQUITA (Con creciente cólera).-¡ Lo último!... ¡Sí, señor, lo último! Y no tengo por qué soportar tus desprecios, porque el día que quiera puedo casarme con un noble que me levante muy alto. VIRREY (Angustiado).-¡ Miquita, sosiégate... es-. cúchame! MIQUITA.-Nada m e digas ... ·nada puede justifi- car tu desprecio ... Aquí sólo hay un camino... VIRREY (Suplicante).-¡ Cálmate, mi ñusta tirana! MIQUITA (Sarcástica).-¿ Tirana yo? El tirano eres tú... y yo no quiero más amo. Cada uno tomará por su lado. VIRREY.-1\Hquita, si no me dejas hablar... Quie- ro decirte... MIQUITA.-¡No quiero saber nada! Déjame, déja• me con mi hijo... Me casaré... para tener honra... Para no ser más la es.clava despreciada.

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