La Perricholi, t. 1
142 M A R I A J • A L V A R A D O R 1 V E R A MARQUES.-¿ Preferís la cárcel por falsificación y estafa? CONDE DE OTERO (Aterrado).-¿ Qué decís? MARQUES (Sarcástico).-Considerad que un pro- ceso por estafa y falsificación, es ignominia; · mientras que vuestros amoríos con la amante del Virrey, un ro- mance que os dará gloria ante las mujeres. · CONDE DE OTERO.-Pero, la marquesa, ¿os ha dicho? MARQUES.-¡ Todo! Sabéis que una mujer no guar· da secretos para el hombre que ama, y la marques'a ha vi- vido prendada de mí desde en vida de su marido, que le doblaba la edad. Y al convertirse en mi esposa (Con bur- la amarga) por la voluntad soberana de su Excelencia el Virrey, me ha confiado los agravios que le habéis hecho, poniendo en mis manos el cuerpo del delito; (Con iro- nía) mi carta al judío Isaac Kiblisky solicitándole un préstamo. Vedla. CONDE DE OTERO.-¡Una hermana! MARQUES (Sarcástico).-¿ Sorprende a vuestro amor fraternal el procedimiento de la marquesa? Vos hubierais hecho lo mismo. Pero, volvamos a nuestro asun- to: ¿si o no? CONDE DE OTERO.-Empero, no podéis echar una mancha en la honra de la marquesa, vuestra esposa. MARQUES.-Os equivocáis: No creo que la afren- ta de un miembro de la familia, infame a la familia e'n• tera. Contestad, pues, resueltamente, si puedo contar con vos. CONDE DE OTERO (Abatido).-Estoy a vuestra merced. MARQUES.-Y no os pesará. No quiero que me sirváis sólo por la deuda que le tenéis a vuestra herma~ na: os pagaré 5,000 pesos. CONDE DE OTERO (Con desaliento).-No ten- (fréis necesidad de pagarme.
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