La Perricholi, t. 1

LA PERRICHOL! 129 MARQUESA.-Lo cual si me place como amiga, no puede complacerme como a esposa, que me toméis sólo por salvaros del destierro y de la ruina. MARQUES.-Por mi honor, marquesa, que no soy un náufrago desesperado, que os tome como una tabla de salvación... Si doy gusto al Virrey, será porque me lo doy primero a mí. MARQUESA (Coqueta).-No os creo... Sois muy galante y nada más. MARQUES.-Os juro que hace algún tiempo que vais ganando mi corazón. · MARQUESA.-Y el mío lo tenéis conquistado ha- ce años. MARQUES.-¿ En verdad me amáis? MARQUESA.-¿ Y me lo preguntáis? ¡Ingrato! MARQUES.-Y tan ingrato, que antes de quince días estaré atado a vos para toda la vida. MARQUESA.-¿ Qué decís?... ¡ Repetidlo !... MARQUES (Festivo).-Seréis mi esposa antes de quince días; pero no mi tirana, eso es lo que os decía. MARQUESA.-Ahora puedo confiároslo; ¡os he amado siempre, siempre! JORNADA UNDECIMA - LOCUTOR: Y algunos meses después de haber regresado Miqui- ta a las tablas, aumentaron las amarguras del Virrey. VIRREY (Colérico).-¡ Otro anónimo!... No debía mortificarme... La más ruin de las calumnias es el anó- nimo... ¡Malvados!... Pero este dice una verdad. No lo puedo negar por más que me retuerza el alma. (Leyendo). "Una mujer joven, llena de vida, de sangre ardiente, tie-

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