La Perricholi, t. 1
1 .. f. tia na de esta noche aquí en Palacio... sino que cenes en mi casa. VIRREY (Inquieto).-¡ Miquita, no puedo r· He invi- tado a varias autoridades y personajes linajudos... MIQUITA (Imperiosa).-Lo sé, y por ese mismo motivo quiero que los dejes plantados, y que te vengas a mi casa con algunos de tus íntimos... VIRREY (Ensayando un gesto de energía).-En eso no puedo darte gusto. ¡Imposible, Miquita ! MIQUITA (Colérica).-¿ Valen, pues, tus orgullo- sos nobles más que yo? Me "cortan", me humillan... Las damas me vilipendian, y tú les rendirás siempre homena- jes; ¿no les h.arás comprender nunca que valgo para tí más que todas ellas? VIRREY.-Miquita, ten juicio... MIQPITA.-Bien, no te pido ya nada... Dices bien: tendré juicio comenzando por comprender que no me quieres, mientras otros despreciarían el mundo entero por .mí... 1 VIRREY.-¿ Qué no te quiero~ ¿Y por tí arrostro la indignación de la nobleza? ¡Vive Dios, que no dices verdad, Miquita !. .. No puedes dudar de mi pasión. MIQUITA.-Pruébamela cenando esta noche con- migo. Es además un antojo. VIRREY (Vencido).-No puedo negarte nada Mi- quita: menos siendo antojo. iré. MIQUITA (Triunfante).-Pero que vayan también tus íntimos para que lo cuenten mañana, y rabien los adulones que ya disfrutaban el honor de comer con el . Virrey. * * * CMUSICA. - PASOS. - MURMULLOS). VIRREY.-Venid, señor Alcalde, y vos también, doña Engracia. ALCALDE.-No me atrevía, Excelentísimo .Señor,
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