La Perricholi, t. 1

MAR 1 Á J • AivA.ilÁi>ó RIVERA aún ahora. . . No es un compromiso serio. . . Más tarde, no sé ... VIRREY.-Pero os interesáis mucho por el mar- qués. . . Y o no sabía nada de estos secretos. . . Por el contrario, creía que el marqués. . . daba serenatas por otra parte ... MARQUESA.-Sí, lo sé todo, Excelentísimo señor. He sido yo la culpable de esos devaneos del marqués, por negarme a dar el sí definitivo. . . JVIi desvío lo llevó a cierta aventura, que no se repetiría si regresase ..... 1 VIRREY..__¿ Por qué no? MARQUESA (Con fingido pudor).-¡ Por Dios, Excelencia, no me obliguéis a esas confesiones l CONDE.-Perdonad, Excelentísimo señor, pero por el natural recato de una dama, a mi sobrina ...· VIRREY (Risueño).-Comprendo ... comprendo... ¿Decíais marqm~sa? MARQUESA.-Que por instancias de mi señora tía, la condesa de Alcora, y por mi tío, aquí presente, rue- go de vuestra, generosidad, ordenéis el regreso del mar• qués de Villablanca. VIRREY (Con .gravedad).-Yo envié al señor mar- qués con una misión, y quizá no me sería posible hacer- le regresar tan presto. MARQUESA.-¡ Oh! No os faltará con quién reem- plazarle: caballeros nobles, letrados hay en Lima, que desempeñarán - a vuestro agrado la misión que le habéis encomendado ... VIRREY.-Lo pensaré, marquesa, y creed que ten- dría mucho gusto en poder concederos lo que me pedís. MARQUESA (Coqueta).-¿Así me despide Vues- tra Excelencia con una promesa tan vaga? ... No ... no... yo 9uiero algo más seguro. Ofrecedme que lo haréis venir. VIRREY.-Haré todo lo posible. MARQUESA.-No me obliguéis a que os abra mi corazón ... sabed comprender, señor ...

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