Ciudad del sol

- 86- familia Imperial. Sin alejarse hasta Europa, buscan- do semejanzas .se encuentran en algunas casa~ colo- niales del Perú las que conservaban antiguas cadenas de bronce impidiendo el tráfico por la portada princi- pal del zaguán y sólo .se levantaban a la entrada del virrey o de algún personaje de renombrado título, mien- tras que por ambos costados se efectuaba el tráfico ordinario. * * * Antes de subir al formidable cerro donde Ollan- tay hiciera con~truir su Palacio, se vé el frágil ranche- río moderno, levantado sobre un terreno- Hano, al a:mp:a- ro de la antigua ciudad. Ollantaytambo estaba de fiesta, habían anuncia- do mi visita y causaba regocijo; sin duda por el recuer- do grato que en el Perú inspira el nombre de mi pad;re, a lo que se unía la satisfacción lugareña halagada con la idea de que mis viajes por esas serranías y mi ad- miración ·p·or las bellezas que contienen, darían ocasión a la publicidad periodistica. De la acogida que tuve en OHantaytambo conser- vo dulce remembranza. Fué aquel día de resurgimientos infantiles, de vi- siones grat_as, al mismo tiempo -que de dolorosos r _e- cuerdo.s. Vestía aún de luto por mi madre, que se llevó al morir todas mis alegrías, cuando de improviso, después de haber corrido largo tiempo, inusitadamente me tri- butaban jguales manifestaciones a las que ·ella recibie- ra durante la época. de la · guerra con ·Chile, obligada por la pert";e·cusión del enemigo a errar por las-··, nieves y los valles de los .Andes. · . · · Un indio joven y bien ' traj~~do, · probablemep.te el más hermoso ·del pueblo, ·salióme al .encuentro .car- gado de flores y me ·'Ofreció un hermoso ramo tejido en forma de palma; de una manta tejida con primo- rosos· dibujos ,alegremente matizados, me arrojaba pé- talosº multicolores ló · qu'e mülestaba a :· tal p·u:tlto ·a 'mi caballo que no disirp. 1 ~laba su disgusto., dando cahez.. ~:sos. . '•· . (

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx