Ciudad del sol
E.N RUIA HA-CIA URUBAMBA. A1naneció aque.J día propicio para 1 la marcha: la~ nubes no presagiaban el riego frecuente veranie- go que aman los pastale.s; no obstante como .suelen pre 1 sentarse intempestivamente terribles y amenazado- ras, fué preci,so aprovechar la bondad del tiem.po, dar- • se prisa y avanzar .,.__ . ! rápi?amente por el -~, ca~mo que conduce •• ~ hacia Urubamba. ~ ~~ Al pasar por la quebrada de A y a- guayccio, rancherío en el que se cobra el impuesto al mojo- naz:go, admiro una her;mosa y a 1 nti.gua portaida, que ·m ·e transporta con el re- cuerdo hacia los vetustos :aireas triunfales. de Roma, mas la evocación se disipa rápida, 1 pu1es el bullicio de los operarios del ferrocarril destinado a la provincia de la Convención, denuncia elO'cuente:m:entie la acti- vidad y movimiento d-el progreso ·m-nderno. Apartándose de este lugar principia la dificultad del viejo ,camino, que existe cortando cerros desde los tiempos legendarios .de los Incas; no obstante de ha- ber ·sido :destinado únicamente a los pea;tone-s ·es a·mpUo y forma elevada escalera de piedra; los peldañios puli- . dos por el tiempo y por lo tanto resbaladizos, son difí- ci_les para el caballo que sube con la inestabilidad de :sus pisadas y el ginete más aún con las sacudidas y va- cilaciones del animal.
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