Ciudad del sol
- 33- ¡Ciudad santa, poema de her:aismo.s y de virtu- des, de tí Ee aparta el caminante indígena diciendo el credo de la religión del Sol: "No robes, no mientas, no mates" en un triduo que abare.a ¡la dignidad huma- na : se 1 descubre la cabeza y desde elevada cumbre le contempla antes de partir como a paloma anidada en la hondonada. Se aleja tristemente, mas lleva paz en el alma, después de haber pronun~ciado el arcaieio conjuro que repite a.l voly_er saludando a la ciudad legendaria que sólq parece despertar a la vida m\oderna, a tal pun - to su vieja historia la -~ubyuga. Y esta tradieión·, que ,se podría suponer fuera de· uso, la. he vivido un instante de igual modo que an- tes las hijas del Sol, de los Incas ,que desaparecieron legando su histo-ria de grandeza faraónica. 9 Al alejarme de esta ciudad, que se podría. coro- nar .con las rosas de Jericó, tuve que subir una de las colinas que la circundan. Llegando a lo alto, por un cami_no amplio hay que pasar por un recodo. Este lugar se denomina en el idinma quechua: "Señor· ·mañana yu'.cµnapata", que en libre traducción significa lugar de invocación, la q_ue se repite siempre desde los tie:m:Pos incaicos.
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