Ciudad del sol
- 14 ron los palacios de los soberbios Incas. Antes de prin- cipiar a subir una co·lina. donde Huayna Cápac tuvo su Palacio Real, se vé una pared f armada por gran- des bloques ·labra.dos co n la f acilid,ad de estuco-s: sor- prenden la.s culebras de l.os relieves, las ranas y otros reptiles fielmente reproduci.dos para significar el lu- gar d.eis.tinado a lo que se llamaría Jardín Zoológico, y que en .aquellos tie.mpos se conocía con el nombre de .1.4 maru-Cancha". ¿Cu.ál de esos dos Cuzcos es el que Evangel.ina pre- fiere? ¿Cuál civilización? ¿La castellana, o la ind1:a? . . , Difícil resulta averiguarlo. Con su generoso entusias- 1no de artista impresionable, que lejos de rea.cciona.r contra la.s sensaciones contradic:torias, se esfuerza por c.onciliarias en su alma., ld ilustre escritora· va del san- tuario de 1 los í dolos a la iglesia de los santos, animada por la .m :is:ma lla.ma de fe. Bf uy en el fondo, muy en el fondo, su espíritu católico no deja de sentir escrúpulos de antigua colegiala del Sagrado Corazón, al notar que sus labios murmuran, inconsc-ien:te 1 mente, las prece.s t~ olaresº Pero su poética naturaleza triunfa de esas 1:nquif3tu.des esp-irituwles y su liris·mo acaba siempre por coronar a la imagen. legendaria. de su pa;tria, con suntuosas guirnalda.s, en las que se entreZ.a.zan aimo- rosam ente l as rosas de Santa Rosa y Z.os 1 mucchhos de [lruba· m.ba. Paris, 1924. E. GOMEZ ()ARRILLO.
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