Ciudad del sol
189 - te y silenciosa como una llama. Que sabe muchas Ien- guas, pero .sólo con el objeto de saludar al extranjero o al peregrino con las palabra's del país que ha dejado. Que no se mezcla a las 1uchas ni a las discusiones, pe- ro que anuda a la ·espalda de su mariidio la arma.ctuTa de la batalla. Que ama la alegría de la vida. Que es piadosa, pe- ro que no se detiene ante aquellos cuadros en ,los que las madres lloran al pie de las cruces. Que si tiene pes.ares y las lágrimas asO'man a .sus oj-o.s, 1as sacude co- .mo una rosa 8acúde las gotas de rocío y queda así más bella. Que no tiene .Ja manos juntas sino activas. Que así como una reina no deja sus dominios, ella no aban- dona su hogar un solo instante. Que tiene como lema: "Trabajar, amar, embellecer". - ¡Qué lejos está todo eso! - dice Evangelina con tristeza. - ¡Es tan hermoso e1 sueño 1 de la Arcadia ruskiniania ! Pero hay algo que está más cerca. Es 1a vida que espera, la vida que no perdona. La n1ujer no puede s-er la reina de la alegría de un hog_ar donde hay hambre. E.s necesario que luche, que se defienda. Y he aquí la labor del feminismo bien entendido. Dar a la mujer ar.mas para esa lucha, armas para que defien~ da la vida de sus hijos, 1a vida de los sere-s queridos, su propia vida. ,¿Por qué ha de e~tar inútil? ¿Por qué ha de permanecer inerme cuando la amenazan tantos peligros? Y si .ena tiene las mismas aptitudes que el hombre debe desarrollarlas. Poner a la mujer en con- dición de ganarse el sustento, no por medios materiales, justamente opuestos a su naturaleza delicada, no por medios que la .condenan a un suicidio lento pero se- guro, sino por medios intelectuales que ella ha demos- trado poseer, es noble, ·es humano, es lógico. Evangelina habla con entusiasm·o, con verdadero entusiasmo apost6lico por 1 la bella obra que persigue. - Se cree generalmente - c 1 ontinúa después de una corta pausa - se cree g.eneralmente que la mujer de otras épocas vivía en un aislamiento inútil. Na.da menos cierto. .Se las ve siempre cerca de sus esposos y de su~ hijos, ayudándolos, acnnsejánidolos. Se la ve in- tervenir en la política y brillar en las artes. Acompaña a su marido a los campos de batalla o !defiende, en au-
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