Ciudad del sol
- 152 - Las anguetias del creyente se comunican y con- tagian dentro de la amplitud del recinto, del ·misterio que todo lo dulcifica. Como ecos lejanos y añoranzas de salmos remo- tos, los suEpiros .se confunden; las lágrimas de las don- cel'las incautas que incendiaron los rubores virgina- les ·en. el amor de un día, se aunan a las cansadas que resbalan de los párpadns lánguidos de la ancianidad agobiada de miserias. AHí existe, en el reino interior, la com 1 unión de las almas, los labios sólo se mueven en el ·conjunto de la oración, · a veces rutinaria y otras cual emanación de dolor.es intensos, de angustia secreta. La mu jer perdida de ainores, a la· que el amadio abandona, expone su dolor y ruega por la vüelta del ingrato que ise ha llevado su cor~zón; " 1 sufro, exclama rr1entalmente, y no puedo vivir sin él, has que vuelva; ·Catedral, madre de todos los ten1pló~ entronizada .por el guardián detJ cielo, dam.e :ia felicidad ·de mi juven- tud". Y la esposa del Señor responde : " Yo te daré a mi amado que es eterno, inmutable, buerio y cons·- tante; allí está, .en el a.Jtar, vestido con alba túnica, dis- puesto al .desposorio que no mancilla ; tiene un corazón
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