Ciudad del sol
121 La indiecita respondió: "Si, señoray, . te~go mi novio : al toque de la oración venía todos· los días.; pe- h . h , ' ' ro ya ace mue os que no me ve ..... . Ah.Ogada en sollozos ; no pudo continuar; .. las lá- grimas caían de sus ojos. · Alejóse presur,osa cubriéndose el rostro con el rue- do del amplio faldellín, ruborosa de su llanto. . .;. No sé si pudo oirme pero alcancé a _· decirla: "Si tu corazón sabe esperar volverá un .día; hay amores que nun·ca mueren". _ · :-. ·.. ·La Ciudad del 8ol e~tab~ sóinbría, ., tenuemente alun1b.rada por la luz de los·, focos som.nolientos; el ar- cano. ·de su vieja hi1sto:ria parecía··_abrirse para lanzar el bostezo del can.sancio que emana. de lo. inerte. :. ." Y a hab_ia ll~gado _ a - mi aloj amiepto y ~mis labios murmµ:raban: ¡Ay amor que no vuelve a nacer: no sólo mi amor ºqúis9., ··morir! .. . . ' '·"' ' , .. ':•
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